22 abril, 2015

Las Beguinas.






 Cuando estuvimos hace muchísimo años en la preciosa ciudad de Brujas (Bélgica), se me ocurrió adquirir unos encajes de bolillo; un trabajo muy delicado que proviene de la Edad Media. Los encajes se hacen por separado, sobre una almohada o cojín valiéndose de unos palillos romos (bolillos),  donde se entrelaza el hilo que se trenzará.  Al acabarse se pueden unir a cualquier tela, hacer cuellos, puños, pañuelos, etc. En los cuadros de Van Eyck sus personajes aparecen usando estos bordados... Todo esto viene a cuento porque pregunté quiénes los hacìan y me infornaron que éstos que compré los tejieron unas Beguinas...Preguntando y averiguando llegamos a un Beguinaje. No entramos a los edificios;  nos tomamos las respectivas fotos en los patios y continuamos nuestro periplo por la ciudad.

 La información obtenida sobre las Beguinas no me fue suficiente. Me intrigó el asunto e investigué al  respecto. El nombre proviene del flamenco. El beguinaje fue un movimiento femenino establecido en Lieja que se extendió al resto de Europa en el S. XII. Se puede considerar una institucionalización del matriarcado.  Al principio se dedicaban a atender enfermos en los hospitales y luego con el correr de los años extendieron sus intereses sociales. Es una agrupación laica, sin ninguna orden general. Tienen sus propias edificaciones, integradas generalmente a una plaza arbolada. Son comunidades femeninas autosuficientes que se rigen por sus propias formas de vida. Cualquier mujer soltera, divorciada o viuda puede entrar y salir cuando lo desee... Hubo  Beguinas muy cultas: entre  las más famosas está  una poetisa:  Hadewych de Bamberes. 

En 1998 el beguinaje flamenco, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  


Caracas, abril 2915
Ilustración: Beguinajeq flamenco en Brujas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente historia. No tenía la menor idea de que existiera esta comunidad de mujeres. Me encantó porque en mi casa había una bolillera con sus bolillos y varios patrones de encaje, pero ni mi mamá, ni la hermana, ni yo, nunca supimos hacer esa labor fan delicada.
La Gertrudis.

Myriam Paul dijo...

Qué linda crónica, América. Tampoco yo conocía la historia del Beguinaje, ni mucho menos que quienes hacían este encaje estuviera constituido por un grupo laico de damas. Mil veces le escuché a mi Mamá mencionar el encaje de bolillo que ella aprendió a incluir en sus bellísimas creaciones y diseños. Es probable que las haya aprendido en la Escuela de Artes y Oficios. No se si ella la conocía, pero como excelente lectora le hubiera gustado saber de esas laboriosas damas, amén de todas tus lindas crónicas caraqueñas.

Muchos abrazos,

Myriam