17 noviembre, 2007

Alfombra mágica.




 


Desde que desembarcó muy joven y hace años, cuando vino de sus lejanas tierras, al árabe Khalid no le costó adaptarse a las nuevas calamidades; total las calamidades son iguales en todas partes y decidido a vencerlas trabaja muy duro... La ventaja aquí en estas nuevas latitudes, es que no hay problemas raciales ni religiosos –al menos hasta los momentos- y la gente del pueblo es amigable; además está Rosaura. Siempre la requiebra. Ella lo deja hacer y acepta sus cortesías.

Esa noche Khalid regresa muy cansado de vender de lugar en lugar y de puerta en puerta, sus nuevas mercaderías. Para su sorpresa el barrio, la calle, están convertidos en un jolgorio: luces, bambalinas, música. ¡Que bullicio! y Rosaura vendiendo sus dulces en el quiosco. ¡Sólo con mirarla se le quita el cansancio!

Decidido, contra su timidez, abre su gran maleta y extiende la alfombra justo allí ante la venta. Carga a Rosaura; en su lengua reza un conjuro y salen volando…



Caracas, 2001

Ilustración sacacda de la WEB.

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