03 marzo, 2017

La lengua materna.





Varias circunstancias se consideran al momento de definir lengua materna y no paterna, según la profesora Louise Debène de la Universitè de Grenoble (Francia)
- es  la mujer quien la transmite a los hijos,
- se adquiere  mediante la interacción con el entorno,
- va asociada a la valoración del indivíduo, en relación con otras otras lenguas adquiridas por intervención pedagógica.
Comprendo así que  desde el punto social y psicológico el manejo de la lengua materna, que podría diferenciarse o coincidir con la nativa es primordial para el desarrollo del niño. En palabras simples y hermosas, tu lengua definitiva es la primera que escuchas, cuando la madre amanta o te canta canciones de cuna.

Sostenía el filósofo Wittgenstein que la estructura del mundo viene a corresponder con la gramática lógica (1921) y que se piensa tal como se habla y no al contrario como muchos creén. Así, quien domine más idiomas vendría a tener una concepción más amplia para percibir todo lo que lo rodea. Por otra parte según el Principio de Relatividad Lingüística (PRL) Sapir-Whort (1940), se establece que existe relación entre el lenguaje que se habla y la forma en que se entiende y conceptualiza el mundo. Ambas teoría llegan a lo mismo: el límite de tu vocabulario es el límite de tu  mundo.. Si traspolamos todo esto a nuestro país en los  tiempos actuales, podemos deducir el estrecho mundo que tiene la mayorïa de nuestra población: analfabetas funcionales (ni leen ni escriben, salvo cuando usan un teléfono móvil con texto muy limitado), escuchan regatón y especialmente entre los jóvenes su lenguaje coditiano y "normal" se limita a un vocablo y dos groserías. ¡La estreches mental campea!

El 21 de febrero se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna. Como tantas otras celebraciones, de seguro no se le da tanta importancia... Error materno es permitir que, por criar hijos en otros países donde se usen otros idiomas, dejar de un lado el suyo propio por priorizar la escuela, la socialización, etc.  En cada hogar donde se emigre, en cada mesa donde se une  la familia, debería ser casi que obligatorio hablar el idioma materno. En esas casas pondría el carteloncito, como en las vitrinas de las  tiendas, ¡Aquí se  habla español!

Para cerrar esta divagación, las feministas también deberìan hacer campaña por la preservación de la lengua matrilineal.  Yerran cuando abogan por el uso del apellio materno, cuando resulta -gracias al androcentrismo dominante- que ese supuesto "apellido materno", viene siendo la herencia patriarcal de la progenitora. ¡Apellido materno como tal no existe! Lo que existe es la lengua materna y por su uso deberían  abogar las feministas.

Yo veo el mundo según mi idioma. Las otras lenguas que manejo son instrumentales y secundarias. Postizas... Amo el idioma español y me enorgullezco de mi lengua materna. Estoy en campaña por el rescate de ella. ¿Me acompañas?


Caracas. Marzo 2017