30 diciembre, 2011

María moñitos.




Este es un personaje infantil que aparece en tradiciones, cuentos y canciones del Caribe: Cuba, Colombia y Venezuela. Con variantes en cada país... En nuestra literatura hay una bella novela de Teresa de la Parra: Las memorias de mama Blanca donde también se hace referencia a la popular María moñitos...Por mi parte les voy a contar de dónde viene la tradición de decirle así a las niñas.


Cuando pequeñas, casi todas las niñas llevaban el pelo largo; bien con trenzas, bien con cola de caballo. Rara vez suelto al desgaire, por aquello de los piojos escolares... Si se soltaba debía estar muy lavado, acicalado, sujeto con cintillos, pasadores, o lazos, para grandes eventos, como el coro en el colegió: las fiestas familiares, bodas, bautizos y cosas por el estilo. La usanza era que las niñas de cabello largo llevaran tirabuzones, eso que ahora llaman curly... No en balde la simpática Shirley Temple, con sus bucles dorados, ocupaba las pantallas Hollywoodense. ¿Cómo lograrlos, si para ese entonces no existían todos esos adminículos de peluquería que hoy existen?, pues de una manera muy singular…


Siempre la preparación era de un día para otro, según la ocasión y el tipo de cabellera –las de pelo liso requerían más tiempo- por consiguiente se necesitaba que los bucles duraran, más... Nos lavaban muy bien el cabello, cepillado y a medio secar, se procedía a entorchar guedejas de pelo (muy bien divididas), en unas tiras de papel previamente dispuestas. La operación se realizaba desde las puntas del cabello hasta la base del cráneo, donde se anudaba cada tira. Al finalizar la operación, la cabeza quedaba llena de mariposas de papel –generalmente blancos- que no se quitan hasta el día siguiente. Es decir que durábamos todo un día, o una tarde, con la cabeza llena de mariposas blancas. Quienes nos veían nos decían ¡eres una María moñitos! A veces, nos íbamos a dormir con la cabella llena de maripositas, hasta el momento de suspenso -cómo quedaría-cuando se desataban todos los moñitos de papel. Los rulos o bucles que surgían después del procedimiento, no se peinaban. Se adherían unas lindas peinetas, pasadores, o cintillos apropiados. Así, estábamos listas, con miles de resortes saltarines.
También se les dice cariñosamente, María moñitos, a las niñas de raza negra, cuando las peinan, dividiendo el cabello en parcelas iguales y enrollando sobre sí mismo porciones de pelo, que conforman moñitos.

Caracas, diciembre 2011


Ilustración tomada de la web.

01 diciembre, 2011

JuanSanta.




Como otros miles de profesionales Juan Márquez, de la noche a la mañana se encontró sin trabajo y sin recursos, despedido de PDVSA donde ocupó por varios años un cargo gerencial. Salió de allí sin recursos económicos –no vamos a repetir todo aquello que sabemos de la injustificada manera de tales despidos- pero con un gran potencial humano que adquirió en su familia. Ni corto ni perezoso Juan se dispuso a no dejarse vencer por el infortunio. De su padre aprendió el oficio y su figura y bonhomía hicieron el resto...


Don Juan Angel Márquez trabajó durante veinte años haciendo de San Nicolás en las grandes tiendas que para ese entonces habían en la Caracas de los 80: Sears, Maxy´s y otras. Ahora que él no está, su hijo, bien por mantener la tradición familiar: o por complacer a los amigos, o por la situación, o quizá atendiendo múltiples peticiones, se tomó en serio el asunto. La transformación de Juan se inicia en el mes de agosto, cuando se deja crecer cabello y barba que mantiene cuidada y podada. Para diciembre ya está caracterizado en Juan San Nicolás. Enfunda su bello traje y gorro rojo, sus polainas y cinturón negros y con buen humor y cariño asume su trabajo navideño… Por fortuna nunca le faltan contratos; muy habilidoso vende su producto personalmente, por medio de tarjetas que reparte donde se le ocurra, o en entrevistas de prensa. Así ya lleva doce años inaugurando fiestas navideñas privadas, en centros comerciales, empresas, organizaciones y hospitales que requieran sus servicios.

Juan Márquez está casado y tienen cinco hijos. Es ingeniero mecánico egresado de la USB, con post-grado en Seguridad industrial, higiene, ambiente y calidad. En su profesión se desempeña como asesor, pero en la temporada navideña se transforma en el personaje que asume con más amor... Nos falta un detalle: nuestro Juan San Nicolás habla fluidamente inglés, lo que le facilita comunicarse sin intermediarios, con su tocayo del Polo Norte.



Esta es otra de esas historias que a diario suceden y que vale la pena divulgar.
Caracas, diciembre 2011
La foto gentilmente la envío el propio JuanSanta.

29 noviembre, 2011

Libertad es la vida del alma..



Hoy se conmemora 230 años del natalicio de una insgine venezolano: Don Andrés Bello y con tal motivo también celebramos -aquí en su patria- el Día del Escritor..
 Felicitaciones a todas aquellas personas que de una forma u otra, escriben; bien sea por afición, bien sea como medio de sustento. Lo importante es escribir; valorar y difundir la obra de tan descollante personaje de nuestra civilidad..!

"De la Patria es la luz que miramos,
de la Patria la vida es un don.
Verteremos por ella la sangre,
por un bárbaro déspota no.
Libertad es la vida del alma;
servidumbre hace vil al varón.

Defender a un tirano es oprobio;
perecer por la Patria es honor."

(Letra del Himno a Colombia.)

Caracas, novbr. 2011
Ilustración sacada de la web.

23 noviembre, 2011

Desesperanza.




Este escrito no trata de política, ni del ambiente que se respira en el país, éste va dedicado a una de las mejores compositoras venezolanas y su hermosa canción que lleva por título: Desesperanza..! para mi gusto, una de la más bella canciones de amor escritas en Venezuela.

Doña María Luisa nació en Valencia por allá por 1895 de apellidos González Gragirena. Con el correr del tiempo tomó el apellido de su segundo marido -también músico y compositor- por el cual la conocemos todos. Fue una mujer de avanzada, amante de la cultura: poetisa, cantante, pianista y compositora. De sólida formación musical en Venezuela y Europa, incursionó en casi todos los géneros musicales, desde la sinfonía para ballet (Guaicaipuro), pasando por las canciones (Luz de mi ciudad, Caribe) y boleros (Contigo, Como la primera vez) entre tantas otras composiciones. Su mayor popularidad se debe a éstos últimos, especialmente a Desesperanza conocida internacionalmente e interpretada en muchos escenarios... María Luisa Escobar forma parte de la trilogía de famosas compositoras latinoamericanas de boleros, conjuntamente con Consuelo Velázquez (Bésame mucho) y María Grever (Júrame) ambas mexicanas.

Por su labor gremialista y cultural se la reconoce como fundadora del Ateneo de Caracas (1931) y de la Asociación venezolana de Autores y Compositores (ASOVAC. 1947) En 1984 le otorgaron el premio Nacional de Música. Siempre he sostenido que a M.E. no se le ha dado el sitial que merece… En Valencia , el Ateneo tiene un auditorio con su nombre: en la Urb. El trigal hay una placita dedicada a ella y una Biblioteca pública...A nuestras mujeres meritorias -especialmente en el ámbito cultural- se las trata con mucha mezquindad. Excepción hecha con la eximia Teresa Carreño, gracias a que pusieron su nombre a un hermoso teatro... Doña María Luisa Escobar, falleció en Caracas el año de 1985.

Para disfrutar de su bella composición, escuchen a su más connotado intérprete: el tenor venezolano Alfredo Sadel. http://www.youtube.com/watch?v=j-Zivssd5Ng&feature=related



Caracas, noviembre 2011
Ilustración tomada de la web.

17 septiembre, 2011

Un viejito estrafalario.




Mi abuelo paterno Nicolás Ratto, genovés venido a tierras americanas por allá a principios del siglo XIX, primero llegó a Lima donde montó un lujoso hotel-restaurante: El Excelsior, porque se me pasó decirles que era un gran cocinero. La depresión por la gran guerra lo arruinó y pensando devolverse a su tierra, pasó por La Guaira y se quedó -primero en Caracas y luego en Los Andes- por allá en los años 30. Mis abuelos se establecieron definitivamente en Venezuela y nunca se devolvieron a Italia... Don Nicolás era un personaje muy peculiar: regordete, tez rosada, ojos azules.  Cuando tuve consciencia de quién era ya estaba casi calvo y lucía un bigotito tipo cepillo de diente. Cantaba ópera (tenor), fabricaba su propia pasta, preparaba ricos platos de la comida lígure y era enamoradizo lo que ocasionaba quebraderos de cabeza en la familia. Dentro de casa y por andar, vestía muy estrafalariamente: con camisas mangas cortas coloridas, sombrero de Panamá que a veces cambiaba por una boina negra y quizá un pantalón a rayas, que no combinaba para nada con el resto. Más cuando la ocasión lo ameritaba se transformaba en un verdadero dandy de gabardina: chaleco, borceguíes, leontina de oro y bastón tallado que creo usaba más por prestancia que por necesidad. El personaje de Poirot, de la serie de TV me lo recuerda; se me parece mucho. 

Por las fotos que conservo de mis antepasados, mi abuelo ya tenía costumbre de hacer montañismo allá en su pueblo natal Alpicella, por consiguiente ese hábito siempre lo mantuvo. Cuando vivíamos en la esquina de Las Ibarras, en la década de los 40 a los 50 Caracas no tenía tantas avenidas, tantos edificios, ni tantos vehículo, así que no existía eso que ahora llamamos smog, por lo que El Avila podía apreciarse en toda su extensión y magnificencia. Mi abuelo subía a la montaña - cuando muy pocos se aventuraban- cada vez que la ocasión se lo permitía, generalmente los fines de semana muy tempranito en la mañana, por la Puerta de Caracas llegaba hasta Los Castillitos o Los venados... Luego cuando regresaba cayendo ya la tarde y cansado, me contaba que había un camino hecho por los primeros españoles que se asentaron en la ciudad, un fortín también de cuando la colonia y además un doctor alemán que vivía allá arriba en un castillo y tenía momias como acompañantes... Otra cosa que recuerdo de mi abuelo, además de que me quería y consentía mucho, es que se reunía con otros compatriotas suyos –mi abuelo al contrario de mis padres, nunca se nacionalizó venezolano- a tocar guitarra y especialmente a cantar ópera, acompañados por su profesora de vocalización al piano... Con el correr de los años dominó bien el español, pero en casa a mi abuela y a mi padre les hablaba en italiano o dialecto genovés. Ahora a la distancia, creo que mi abuelo era anarquista. Se apuntaba a causas libertarias: renegaba de Mussolini y estaba en contra del juicio a los sindicalistas Sacco y Vanzetti.

Para mi todavía niña, el cerro El Avila en ese entonces tenía algo de misterioso y embrujado, por el cuento de los castillos y las momias. La única vez que subí con él, llevamos unos prismáticos con el objeto de divisar la ciudad en detalle y nuestra casa… Nicolás murió a los ochenta y dele. Nunca se fue del país que lo acogió. Siempre estuvo enamorado de las montañas que visitaba asiduamente.  Cuando vivió en Mérida y luego en Valera mantuvo esa costumbre... Las pocas veces que me aventuré hasta Los Venados, rememoré lis paseos de mi infancia con mi abuelo.

Caracas, septiembre 2011


Ilustración tomada de la web.

21 agosto, 2011

Un elefante como ningún otro.



Jacinto nunca salió de su remoto pueblo. No tenía idea de lo que era la modernidad: una ciudad, vehículos, luz eléctrica, automercados. Toda su mediana e insípida vida transcurre en el mismo sitio, en la misma casita, en la misma montaña… En ese pueblo nunca pasa nada, hasta ese día en que Jacinto, como de costumbre, se levantó temprano y se fue al centro del pueblo. Un gran cartel anuncia la llegada del Circo. No los sintió venir. Llegaron al anochecer y ya al siguiente día instalaban carpa y un camión vociferaba el inicio de las funciones. Seis días, cinco noches, para continuar al próximo poblado…


El circo que llegó, era uno de esos trashumantes, empobrecido y sin mayores atracciones que un viejo elefante: una linda muchacha que hacía piruetas sobre el animal, cuatro payasos, dos trapecistas y eso era todo. A Jacinto aquello le pareció un cuento de las mil y una noches, que tampoco había leído nunca, pero que todos referían como algo de ensoñación. Esas noches que Jacinto fue al circo, no pudo dormir tranquilamente. El corazón le batía, sus sueños eran agitados y anheloso esperaba el siguiente día para volver a ver la bella chica que aparecía con el elefante. ¡Que hermoso animal! Grande, corpulento; que largos colmillos… ¡Como se mueve parsimoniosamente al ritmo de la música! Es extraordinario. Hace todo lo que la chica le indica. ¡Nunca he visto cosa igual!

Faltando una noche para que el circo desapareciera, Jacinto fue a la función como de costumbre, pero finalizada no regresó a su casa. Espero dando vueltas por la mal iluminada plaza hasta bien entrada la noche. Luego se dirigió a la carpa del circo. Sigilosamente atravesó la pequeña pista, siguió hasta las carretas y más allá donde se encontraba el elefante. Allí estaba la corpulenta figura que se balanceaba, atada con una cadena a un poste en tierra. ¡Imposible! Tan noble animal encadenado… Jacinto lo tomó como una afrenta. Con dificultad la ganzúa reventó la atadura. Logró movilizar al paquidermo que lo seguía mansamente al final de la cadena, como un perrito faldero -batiendo sus enormes orejas- al sonido de su conversación. Nadie pareció percatarse de las dos figuras que atravesaban el poblado. Cuando llegó a su casita ya amanecía. Jacinto dio de beber al elefante y tomó una gran decisión… ¡Te voy a pintar de rosado, para que nadie te encuentre! le dijo.

Caracas, agosto 2011
Ilustración tomada de la web.

14 agosto, 2011

Se va la bolaaaa..

Y se va, se va, se va, la bolaaaaa…

Hace años comentarista radial de beisbol llamado Delio A. León, decía esto con mucho entusiasmo, cuando un jonrón atravesaba el campo. Lo recordé, porque asistí a un partido con motivo de la boda de mi sobrinanieta Eliana Cristina, que se casó con un chico llamado Kevin, que ahora también será mi sobrino-nieto. Los padres de la novia organizaron toda una semana de festividades, muy amenas y lucidas. Mejor dicho RosaLeo, la futura suegra, corrió con la organización de las Fiestas patronales: desayunos con champagne, reuniones, té, comilonas, baile, barbecues, celebración de mi cumplesiglos, boda por todo lo alto y no podía faltar el beisbol.
La cuestión parece una manifestación masiva. Un río de gente que viene de todas partes, a pié, en metro o en taxi, para no perderse el juego. Llegan temprano a reunirse en un pub o bar cercano al estadio, a escandalizar: escuchar música con los mayores decibeles posibles, comer “tapas” y tomar mucha cerveza... Me pareció exorbitante las porciones de comidas que sirven en estos lugares. La cantidad de comida, la variedad y calidad de los productos en los supermercados y tiendas, son una señal inequívoca de una sociedad de la obesidad y abundancia.


Pues que nos invitaron a ver un partido entre los Medias rojas (Red sox) de Boston y los Indios (Indians) de Cleveland . Por estar en el pub celebrando anticipadamente, llegamos tarde a la ceremonia de inicio del partido y nos perdimos el himno, la mascota y toda esa parafernalia… Esa tarde el clima estuvo benévolo; como era al aire libre disfrutamos de una grato atardecer. Yo pa´llevar la contraria a ese pocotón de bostonianos que aupaban a sus R.S. me apunté a los indios, quienes terminaron dando una paliza de 7 a 0 a los de la casa. A los cuatro gatos que aupábamos a los Indios: Rafa (con camisa de los M.R para despistar), más seis chicos que se desgañitaban en la fila de abajo y yo, cuando hicimos nuestra pequeña olita, nos rechiflaron, apabullaron, se mofaron, pero sin llegar a mayores.


Los gringos son fanáticos de este deporte, el estadio estaba hasta el tope, familias enteras con los niños, todos a la altura de la circunstancia con sus respectivos distintivos: gorritas, franelas, pancartas, banderines. Según anunciaron por las enormes pantallas, ese día se vendió todo el aforo. Con nuestros devaluados bolívares el ticket resulta así: 50 $ = 21.500 bf, detrás del center field, en las gradas con cómodas sillitas.
En ambos equipos juegan peloteros venezolanos: hay 86 venezolanos en las grandes ligas... Cuando uno de ellos está al bate brincamos, aplaudimos y chillamos a más no poder. Mi hija que es magallanera grita y gesticula por su equipo, otro de los leones pelea por el suyo. A cada cual se le ocurría una travesura, un chiste; un despelote divertidísimo… Hacía siglos que no iba a un juego de beisbol. Salí afónica de tanto gritar, pitar, reir y echar vaina.



Fenway Park (sede de los Medias rojas desde 1912) es lindo en su género, bien mantenido, con pasillos amplios donde se adquiere comidas, bebidas y souvenirs. Señala la tradición del lugar, que quien baje a hacer pis, debe subir cargando dos cervezas de vuelta como mínimo. ¡Lo único que me faltaba! subir ese pocotón de escaleras con dos vasos de birra. ¡Estrai!... Bastó y sobró pa´que no tomara más cerveza y fuera una sola vez a hacer una precisa.


Demás está señalar que fue una acertada invitación y que me pareció estupenda la experiencia. Gocé un montón, la pasamos muy bien y nos divertimos toda la parentela junta, además de los invitados que vieron de tierras lejanas… ¡La próxima iré a los Medias rojas.!

Caracas, agosto 2011


Ilustración tomada de la web.

25 junio, 2011

Nevado





El perro es un animal catalogado como el mejor amigo del hombre. No digo nada nuevo. Desde su domesticación, siglos atrás, en muchas culturas: egipcia, griega, hindú y otras más este animal ha ocupado sitial de honor, hasta ser endiosado, con o sin razón… En la antigua Grecia, específicamente en la ciudad de Corintos, existían cincuenta perros guardianes destinados a alertar a la población y atacar en caso de invasión enemiga. En uno de esos ataques, fueron exterminados cuarenta y nueve. Sólo se libró uno llamado Soter el cual consiguió alertar a la población y la ciudad se salvo… En retribución se le condecoró, pensionó y la ciudad erigió un monumento a todos estos valientes canes. Esta es sólo una reminiscencia de tantas historias de perros compañeros y salvadores de humanos, antes y ahora.


En estos días un perro en Grecia se ha hecho famosísimo (Internet, periódicos y videos lo testimonian), por acompañar a los manifestantes antisistema, en las revueltas que acaecen en Atenas. Se llama Lukanakis (Salchicha), un perro callejero atendido por la comunidad, que participa en primera fila en las protestas.


Nosotros tenemos una historia –en parte cierta- convertida en leyenda por la imaginación popular, acerca de un perro que acompañaba al Libertador Simón Bolívar en sus campañas. El perro en cuestión, era un Mucuchíes. Estos animales descienden de la raza Pastor de los Pirineos, traídos en el S. XVI por los frailes doctrineros Agustinos, que se establecieron en el poblado de Santa Lucia de Mucuchíes, en los Andes Venezolanos. Son de mucha pelambre, tamaño mediano, orejas cortas (casi perqueñas para la dimensión de su cabeza) y su novedosa característica es tener una doble pezuña en las patas traseras.... Actualmente con tantos cruces abusivos, los auténticos, ya casi están en extinción. Recuerdo que en casa -hace tiempo atrás- tuvimos uno que trajo mi madre de Mérida, de cuando mis abuelos vivían allá; llegó cachorro y murió de viejo.



La leyenda de Bolívar y su perro, nos señala que Don Vicente Pino –criador- regaló uno al Libertador a su paso por esas tierras en la Campaña Admirable de 1813. Era color negro azabache, con el lomo y la cola blancos. Esta semejanza, con nuestra sierra nevada merideña, ocasionó que le pusieran por nombre Nevado. El Libertador, que amaba al can pero no podía dedicarle cuidados, designó al indio Tinjacá para su atención. La oficialidad a su vez designó a Tinjacá, “el Edecán del perro”… También se refiere que Nevado siguió a su amo hasta Carabobo y que fue muerto en esa batalla. Cuando sucedió tal desgracia, el indio Tinjacá compungido dio el parte al Libertador, diciendo: ¡ Mi general, nos han matado al perro!… Por todo ello, en la plaza Santa Lucía de Mucuchíes, hay un grupo escultórico donde aparece el indio Tinjacá y Nevado, al pié del busto de Bolívar.

Parte de esta historia -cierta o recreada- me fue referida por mi amiga, la escritora Esmeralda Tosta.

Caracas, junio 2011

lustración tomada de la web.



26 abril, 2011

De como Emiliano se entendió con ratón Pérez...




Emiliano Antonio tiene ya seis años y se le cayó su primer diente de leche. La emoción del asunto estriba en ponérselo al ratón Pérez para que le deje unas monedas a cambio… Pero resulta que el ratón además de poner dinero en su casa de Málaga, es muy generoso y también dejo un dinero para él, en Vancouver donde los tíos…

Al enterarse de esto -a través de Skype- Emi dijo: ¿por qué si yo no vivo en Canadá?, a lo que respondió la tía Patricia: debe ser que el ratón se equivocó de dirección, o quizá sabe que aquí viven tus tíos que te quieren mucho y te enviarán el dinero… Además, ratón Pérez dejo una nota en una servilleta –puedes verla- que dice: Para Emiliano de ratón Pérez…! No muy convencido del todo, Emi pregunta que si puede ver al ratón para informarle mejor su dirección. La tía nuevamente le dice que el ratón Pérez no se deja ver por nadie. Que jamás ha sido visto, pero que sabemos de su existencia por el dinero que deja y los dientes que desaparecen…
Vale..! contestó el sobrino.



Caracas, abril 2011

Ilustración tomada de la web.

28 marzo, 2011

El coche de Isidoro.



¡Caracas es un gran estacionamiento..! Nuestro estrecho valle flanqueado en el norte por el majestuoso Avila y encima divido en dos por un río –El Guaire- que corre de oeste a este, no permite mayores ampliaciones; por consiguiente tenemos las mismas calles y avenidas construidas cuando la capital no tenía esos millones de vehículos que hoy en día –en pleno siglo XXI- transitan a duras penas. Nuestra “colas” y “trancas”, son proverbiales..! Pero no siempre fue así…

A principios del siglo XIX, la provinciana ciudad se movilizaba en tranvías, uno que otro vehículo a motor y carruajes tirados por caballos. Era de común uso el Landó (del Landaut francés) y la Victoria, pero la Calesa: un coche doble de 4 asientos donde cómodamente cabía una familia, era así como de más prestancia, por su tamaño…Hubo empresas de coches que cubrían viajes entre la capital y pueblos cercanos... No todos eran propietarios de tales carruajes, eso significaba además del vehículo tener que mantener y cuidar las bestias que lo movilizaban. Por consiguiente, era habitual alquilar estos coches. Especialmente la Calesa por su tamaño, era utilizada en ocasiones especiales: bautizos, bodas, cumpleaños y entierros... O cuando la familia deseaba "darse tono" y salir a pasear por El Paraíso, la mejor y más lujosa urbanización de la capital para la época... Algunas de estas Calesas estaban bellamente decoradas.
Rememorando estos coches, el último que anduvo dando vueltas por Caracas, en los años 60 fue el de Isidoro Cabrera. Este señor tenía una Victoria, tirada por dos caballos. El coche de Isidoro, llegó a ser todo un personaje de la Caracas nocturna; hasta canciones le dedicaron. * El carromato era alquilado por los juerguistas que andaban por los bares del este capitalino, para no volver a casa manejando sus propios vehículos, con una gran cantidad de palos encima, a altas horas de la noche. Otras veces era utilizado, para llevar serenatas –costumbre que cayó en desuso- o en cualquier otro evento trascendente.


Actualmente nuestro caótico y contaminante transporte, cada día se convierte en una verdadera calamidad… En una época existió un "día de parada” que nunca más se implementó y que en parte aliviaba el flujo de vehicular.… El servicio público de transporte es pésimo: ni siquiera el Metro es ya una solución. No podemos dejar de mencionar el enjambre de “motorizados” que, desempeñando sus diligencias, pululan de arriba abajo por las vías.. Además –lo que viene a corroborar el caos vial- tenemos los ingeniosamente llamados “moto-taxis”… Imagino que algo remediarán si uno está urgido de llegar a alguna parte; ¡la vaina es que llegues sano y salvo!... En fin que los coches fenecieron, dando paso al progreso. Necesitamos desplazarnos con más premura; para ello usamos vehículos a motor que emplean hasta más de tres horas para ir de un lugar a otro, en nuestra querida capital.

Vainas de mi ciudad..!!


Caracas, abril 2011

Ilustración tomada de la web.

16 marzo, 2011

Me alquilo para escribir



Siempre me he ganado la vida escribiendo. No escribo novelas, ni ensayos, ni poesía. Escribo eso que también llaman correspondencia comercial, pero en especial cartas. Cartas de amor y desamor… Muchísimas y no porque tuviese muchos amores, o por que me haya enamorado tantísimo y me hayan abandonado más, no. Las escribía para los demás. Para aquellos que no sabían escribir ni leer, u otros que no se sentían capaces de expresarse. Entonces yo me inspiraba, porque no era que tuviera un patrón para calcar, eso lo dejaba para las cartas comerciales. Cada una de mis misivas amorosas era diferente. ¡Que inspiración tenía! Jamás repetí una carta, aunque el “te quiero” fuera el mismo… Claro que ayudaba la respuesta del remitente, él o ella. Transformado en mujer u hombre, según fuera el caso... Me metía en el personaje y hasta le hacía seguimiento al rollo afectivo... Soy un hombre preparado, es decir terminé el bachillerato. Como no pude completar una carrera y siempre sentí cierta inclinación por las letras, sabe, leo mucho todavía, me puse en estas. Compré una máquina de escribir secretarial –de esas con el carro grandote- para la época de una reconocida marca y muy en uso; instalé aquí en la plaza debajo del tamarindo, una pequeña mesa plegable: dos sillas también plegadizas y una resma de papel…En una cartulina, a manera de anuncio –con una bella letra cursiva- puse: Me alquilo para escribir.

Recuerdo bien la primera persona que se acercó. Mi primer cliente, que luego regresó varias veces, fue un joven panadero -de la panadería de allá enfrente- por supuesto, pidió que le hiciera una carta de amor... El leía y escribía de una manera burda, sin ninguna inspiración. Parece ser que la muchacha quedó complacida ya que él corrió la voz y entonces todos los mozos del barrio venían a solicitarme les escribiera algo. También las mozas: mas tímidas pero no menos enamoradas, o sufrientes cuando se rompía un compromiso.. Hice hasta las veces de confesor; para poder saber qué argumentar necesitaba conocer los pormenores del asunto... Así supe que fulanito amaba a fulanita; que ésta carta respondía a la que firmé por aquél y viceversa... No lo ha de creer usted, pero hasta señoras casadas pasaron por mi escritorio, para enviar -con mucha discreción- alguna que otra misiva amorosa. ¡Vivas las condenadas! No soltaban prenda... A quién va dirigida, preguntaba yo… No sólo póngale, mi vida querida, o póngale mi corazón, o mi adorado tormento, ¡Leí un poema que comenzaba así! ¿ Suena bien apasionado, verdad?

Terminé aprendiendo toda esa terminología legal. Sabía dirigirme a un tribunal: a la municipalidad, al registro –con papel sellado- y otros organismos, hacer reclamos, redactar testamentos y pare usted de contar... Me enteraba de los pequeños negocios de la gente del pueblo. Que si el señor tal, le vendió a este otro. Que a fulano lo van a embargar… En fin, usted sabe como es: ¡pueblo chiquito infierno grande!

Ahora, qué le puedo decir… Ya mi tiempo pasó y no soy útil. De vez en cuando viene alguien para redactar un documento para notariar y cosas por ese estilo; así como usted… Llegó la modernidad y el boom de las comunicaciones. Ahora la gente, con esa moda de los teléfonos celulares y eso que llaman blackbery - ¡hasta el barrendero de la plaza tiene uno!- a gente no le interesa redactar con estilo, con gracia, correctamente. Las bellas cartas de amor se extinguieron… ¿Usted se ha fijado cómo escriben? Puros garabaticos. Lo peor, es que uno ha tenido que volver a aprender a leer para interpretar esa serie de geroglíficos… Creo que voy a terminar escribiéndome a mí mismo, para no perder la costumbre... ¡En fin ¡ a ver acá, a quién fue qué me dijo que va dirigido esto…

Caracas, marzo 2011
Ilustración tomada de la Web.

21 febrero, 2011

El huésped inesperado.




Un huésped sin invitación se ha instalado en casa. Llegó sin aviso y sin protesto. De forma, taimada: escondido, calladito y lentamente se fue adueñando de lo que consideró su espacio. Ya está muy instalado y se desplaza a su antojo, inmutable ante mis protestas, cuando juega a las escondidas conmigo y desparece… Entonces –no sin cierta angustia- me pongo a buscarlo y lo localizo donde menos imagino.

Debo reconocer que a pesar de su pequeñez, parece ser fuerte y resistente. Me informé a través de la web, puesto que no tenía la menor idea de qué hacer con tipos como él, y según leí no debo hacerme falsas ideas, es decir no hay que creer que su visita será breve. ¡Qué va! por el contrario durará añales. Cuidado si duro yo menos y entonces quién se ocupará de él… Además, y es el caso, me asombró cómo una criatura de su condición –que se ve tan indefensa- haya podido aguantar tanto frío, tanto traslado de un lado a otro y tanto empaquetamiento…
Resulta que en días pasados compré en el mercado un brócoli. Se veía muy verde, bonito, fresco. Al llegar a casa lo desempaco, me preparo a lavarlo bien para proceder a su cocción…y ¡oh sorpresa! allí insertado entre los racimos estaba un hermoso caracol, de mediano tamaño... ¿Que hacer? lo primero que hice fue revisarlo a ver si vivía, después de lo que supuse toda una aventura. Efectivamente respondió positivamente a la revisión. Entonces, deseché el brócoli y me quedé con Caracolo, que a partir del momento en que lo instalé en una de mis plantas, por los visto está cómodo y feliz…


Caracas, febrero 2011
Ilustración: foto tomada por la autora

02 febrero, 2011

Zona cero

A los admirables bomberos neoyorkinos.



 El sargento dio la orden y yo obedecí, como es habitual. Además todos estábamos allí para ayudar. ¡Los bomberos estamos para eso!… Suban rápido. Lleguen por las escaleras lo más alto que les sea posible y saquen a quién encuentren... Por parejas: Méndez y Smith, Randall y González, Gordon y Hashell. ¡Vamos!, dijo el sargento..y entramos con nuestros equipos. No sabíamos a ciencia cierta qué había sucedido ni con qué nos toparíamos.

 Todo era caos y confusión. El polvo y humo no permitían mucha visibilidad a través de nuestras máscaras… La lucecita de las linernas nos guiaba. Nos abríamos paso con el hacha. ¡Cuidado, un derrumbe!... Caían vigas, muebles, pedazos de pared. Las llamas invadían todo. Yo con mi compañero subíamos buscando sobrevivientes. Ajenos a todo lo que continuaba sucediendo dentro y fuera de la torre... Escuchamos unos quejidos y hacia allá nos dirigimos. Fue difícil llegar. Estábamos todos desorientados. Tratamos de comunicarnos con el sargento, pero fue imposible. Como pudimos, ayudándonos entrambos, escalamos un piso. El quejido se hacía más perceptible. Entre tanto derrumbe mi compañero trepó sobre mis hombros y se metió por un boquete. De pronto algo explotó.... Caí y un montón de vigas y escombros me aplastaron…

 Esta mañana desperté en la cama de un hospital... Al verme alli –dentro de mi aturdimiento- traté de incorporarme, pero estaba atado. Comencé a gritar. Los médicos y enfermeras acudieron a mi llamado. Alguien me dio la noticia: usted ha estado tres semanas inconsciente. Tuvimos que amputarle media pierna izquierda. Además –como notará- tiene un brazo enyesado, contusiones craneanas y muchas magulladuras. Traté de tirarme de la cama, pero inmediatamente fui sedado... Poco a poco, me fui adaptando a la situación y comenzaron a contarme lo sucedido de manera confusa. También vi los noticieros por la TV. Por un atentado terrorista las torres ya no existen. Quién me trajo... Qué pasó con mi compañero… Mis familiares y los visitantes omitieron aclarar mis interrogantes. A los meses salí del hospital. Lo primero que hice -con muletas- fue ir directo al cuartel.. Me contaron cosas terribles: muchos de mis camaradas habían fallecido, entre ellos mi amigo Smith y el sargento. Curioso me dirigí a la zona cero. No quedaba ni rastro de lo que otrora había. Parado allí viendo el solar con algunos enormes escombros, sentí mucha rabia y frustración. Lloré ante la cerca con los retratos de los miles que murieron o desparecieron en la tragedia.

 Pasados los meses, el Alcalde de la ciudad hizo un acto en honor a ¡los gloriosos bomberos de Manhattan! - así nos decían- y rendir tributo a los compañeros fallecidos durante el recate. Obtuve una medalla honorífica. Cuando me la imponían no me sentí orgulloso, por el contrario me cuestionaba... Los recuerdos venían en mi búsqueda: nunca supe si la persona que emitía aquellos quejidos en la torre, había sido rescatada... ¿Cómo murieron mis amigos… Acaso uno de los fallecidos fue mi salvador.?.. Acto seguido fui al cementerio y en la tumba de Smith dejé mi medalla. Hoy, en vez de estar dichoso por que vivo, me siento el ser más infeliz del mundo.


Caracas, septiembre 2010
Ilustración tomada de la Web.

04 enero, 2011

Pongo la luna a tus pies.




Con ese nombre difícil llegar lejos, María Micaela Villegas. Menos en el teatro, un nombre tan común. Parece de lavandera… y lo menos de actriz de teatro. ¡En fin, la vida no da todo por nada.! Por suerte supo apañarse en las tablas y fuera de ellas... Es decir, que llegó a ser una de las mujeres más célebres del sigloVIII, la más envidiada de Lima y según el decir una de las primeras grandes divas del espectáculo…

Remontando prejuicios, aprendió a leer y escribir, cosa poco común para las mujeres de la época. Aficionada a las obras de Lope de Vega y Calderón de la Barca, al canto y danza, desde temprana edad mostró vocación por el teatro, aun cuando ese oficio era considerado como indigno e impropio para una mujer. Venciendo tantos inconvenientes llegó a debutar muy jovencita y su fama trascendió el Virreinato... Es en esa época inicia un romance con el sexagenario Virrey don Manuel Amat y Junyet –primer Virrey del Perú en época de Carlos III- convirtiéndose en la relación más escandalosa del siglo XVIII. Amat la hizo su barragana y de esa larga unión tuvieron un hijo.

Con su influencia sobre el Virrey, Ma. Micaela propició muchas de las construcciones que Amat realizó en su gobierno: La Alameda de los Descalzos, el bello palacete La Quinta de Presa, el Templo de las Nazarenas y el Paseo de Aguas.. Todavía estos monumentos pueden admirarse en Lima.
Parece ser que la deformación popular del cariñoso mote que le puso su amante –de ascendencia catalana- la convirtió para el vulgo en La perricholi ¡excelente seudónimo teatral!; la envidia de los corillos limeños –que mal soportaban sus caprichos y escándalos, como ese de andar en carroza - debía cobrarle tanta afrenta. Le pusieron el feo apelativo de: "la perra chola."
La tradición cuenta que cuando el Virrey le declaró su amor, ella respondió que lo aceptaría si él pusiera la luna a sus pies, entonces el Virrey mandó construir el Paseo de Aguas, con arcos de estilo francés y al centro una amplia fuente donde se reflejaba el cielo... Una noche de luna llena, los amantes fueron al borde del espejo de agua y él dijo: “hoy pongo la luna a tus pies”.

La perricholi, al término de su largo y provechoso romance con el Virrey –que al ser enviado de vuelta a España le dejó muchos bienes- contrajo nupcias con su socio teatral Vicente Fermín de Echarri, con quien administró el Real Coliseo de Comedias…Al final de su existencia -después de haber enviudado- María Micaela se dedicó al recogimiento vistiendo el hábito de las Carmelitas. Realizó muchas obras de caritativas que hizo olvidar a los limeños los escándalos de su juventud y les motivó un auténtico afecto a su persona.

En definitivas otra notoria barragana que llegó a ser todo un personaje del cual se han escrito libros, hecho películas y hasta una exitosa telenovela. En Huánuco su ciudad natal, se ha institucionalizado un dia festivo en su memoria.. ¡Quién lo diria !

Caracas, enero 2011
Ilustración tomada de la Web.