25 diciembre, 2007

Heraldos de Navidad.




(Sucinta explicación para los pequeños y para los que no lo son tanto...)

En los países que tienen invierno, los gorrioncillos aparecen en esa estación del año, por lo que son considerados -y lo pregonan con sus trinos- mensajeros de la Navidad. Dice la leyenda, que mucho antes los gorriones tenían todo su plumaje blanco. Debido al intenso frío anidaban en las chimeneas. De allí salían todos llenos de hollín y por más que se sacudieran, sus alitas permanecían sucias. Así, con el correr del tiempo se fueron quedando marrones. Por eso ahora los gorrioncillos son de éste color.

Caracas, 2007
Ilustración sacada de la WEB.


y vean esto: http://www.youtube.com/watch?v=N0DkaM5l1bA

13 diciembre, 2007

Mitológico




Hasta el velamen negro presagiaba el amargo destino de tan azarosa aventura. Tras largos días de navegación, los siete tripulantes llegan a su destino. Un palacio como ningún otro: con recámaras innúmeras, glorietas e intrincados pasadizos y al final, si es que se llega al final y no se moría en el intento, la parte más álgida de la misión: liquidar al monstruo.

Él de real linaje: el más valeroso, el más habilidoso ¡Cumplida esta hazaña, quizá en el Olimpo!, pensó. Imprevisto se hallo atrapado en un pacto con una mujer sagaz. Terminó por convencerlo de cambiar las armas por un ovillo de hilo.

El día acordado lo acompañó hasta la entrada del palacio. Aquí te espero...¡Suerte! Tal como ella le aconsejó, en su alforja metió el ovillo. Traspuso las grandes puertas y se adentró con decisión en el laberinto...

En la espera Ariadna pensó, dudo, tuvo la certeza. ¡No sé porqué presiento que va a dejarme tirada en una isla, como a las otras! Con yesca hizo fuego y encendió el cabo del hilo que había quedado atado a su dedo.


Caracas,1999
Ilustración: Ariadna; tomada de la web.

17 noviembre, 2007

Alfombra mágica.




 


Desde que desembarcó muy joven y hace años, cuando vino de sus lejanas tierras, al árabe Khalid no le costó adaptarse a las nuevas calamidades; total las calamidades son iguales en todas partes y decidido a vencerlas trabaja muy duro... La ventaja aquí en estas nuevas latitudes, es que no hay problemas raciales ni religiosos –al menos hasta los momentos- y la gente del pueblo es amigable; además está Rosaura. Siempre la requiebra. Ella lo deja hacer y acepta sus cortesías.

Esa noche Khalid regresa muy cansado de vender de lugar en lugar y de puerta en puerta, sus nuevas mercaderías. Para su sorpresa el barrio, la calle, están convertidos en un jolgorio: luces, bambalinas, música. ¡Que bullicio! y Rosaura vendiendo sus dulces en el quiosco. ¡Sólo con mirarla se le quita el cansancio!

Decidido, contra su timidez, abre su gran maleta y extiende la alfombra justo allí ante la venta. Carga a Rosaura; en su lengua reza un conjuro y salen volando…



Caracas, 2001

Ilustración sacacda de la WEB.

11 noviembre, 2007

Garimpeiro.

 

Fabio Faría, treinta y dos años. De profesión topógrafo, de vocación garimpeiro. Metido en esa vorágine vegetal. Soportando más de 34 grados a la sombra. Rodeado de tanta gente extraña y tan parecida: movidos por la codicia, motivados por la necesidad, empujados por el destino. Nada lo distrae de su objetivo, salvo cuando acude a la cantina del poblado para en brazos de las inditas, calmar el demonio de sus hormonas. Tiene pocos amigos, allí todos son enemigos especialmente si alguno –por suerte- consigue la tan codiciada veta.

La mañana del 13 de diciembre cumple un año en el lugar. Lo recuerdas, porque dentro de dos días será tu cumpleaños. Como ya es habitual, retira el mosquitero y se levanta del camastro. Hasta la fecha más ha sido el esfuerzo que lo encontrado. Quizá hoy el destino le depare otra cosa. Se lava, toma unos sorbos de guarapo y carga con su equipo.

Camina hasta el río. Seguramente encontrarás esas pepitas de oro que te resolverán la vida. Se hunde en el lodazal. Tras la tupida vegetación traslucen los reflejos del sol. La incesante algarabía de pájaros y monos, le impide escuchar el chapoteo de alguien o de algo que se acerca. Cuando se percata es porque siente el cuchillo clavado en su cuello. La corriente se tiñe de rojo y ya no recuerda nada más.

Nadie supo más de ti. Nadie preguntó nada, ni se averiguó tu paradero. ¡Se lo tragó la selva !, comentan. Sólo Marcela, la india -esa que se sentaba a escuchar tus cuitas, entre trago y trago- creyó reconocerlo cuando vio en el mercado de la pequeña ciudad, unos Jívaros vendiendo cabecitas disecadas...


Caracas, 2001
Ilustración: E. Santiago."Garimpeiros"

29 octubre, 2007

El ponche de la Nonna.



Estos tremendos aguaceros que están cayendo en nuestra ciudad capital, me han hecho rememorar una experiencia de mi niñez, que para el momento consideraba maravillosa… 

Mi hermana y yo estudiábamos la primaria en la Escuela Experimental Venezuela, en la actual avenida México, diagonal al edificio del Ateneo de Caracas. Para ese entonces no existían ni el edifico ni la avenida, sino una placita con mucha arboleda, llamada la Plaza Morelos. Resulta que nosotras vivíamos en la esquina de Las Ibarras, en pleno centro caraqueño y para llegar al colegio teníamos que caminar varias cuadras. A veces nos asistía el transporte, o a veces preferíamos usar el importe del bus para comprar melcocha. En ese entonces, los colegiales andábamos tranquilamente por las calles y los policías que a la vez dirigían el tránsito, detenían los vehículos para dejarnos pasar. Así un grupo de chicos y chicas, íbamos y veníamos en patota al colegio.

Pero lo mejor de este asunto era cuando llovía. En esta ciudad los aguaceros siempre han sido proverbiales y nosotras muchachas al fin, no temíamos al aguacero y mucho menos a una reprimenda. Por el contrario, cuando llegábamos emparamadas de saltar en los pozos de agua de la vía, mamá y abuela muy solícitas nos daban un baño, nos cubrían con los albornoces y mi abuela se esmeraba en la preparación de un riquísimo y calientito ponche, que nos caía de maravillas.

Hay cosas que permanecen en nuestra memoria de por vida, impresas hasta con su sabor y olor. Con razón decía Cortazar que “La memoria sabe lo que guarda”. En estos días de remembranzas, volví a prepararme un rico ponche como lo hacía mi nonna Ana. Deseo compartir con ustedes la receta de una cosa tan sencilla y para nosotras tan reconfortante, ya que además de la humeante taza, estaba el abrigo cálido de quienes nos secaban el pelo y nos friccionaban con las toallas.

He aquí la receta de mi nonna, que en verdad nunca pregunté de dónde la sacó. Ella era Genovesa y yo daba por descontado que todas esas cosas ricas que preparaban en casa; los torteloni de ricota y espinaca, el pesto, o la torta pasqualina y por supuesto el ponche, debían venir de tan lejos.


Ponche de Doña Ana (para una persona)

1 yema de huevo.
Azúcar al gusto.
Media taza de café con leche o hasta colmar la taza (al gusto: más claro o más oscuro)
Unas gotitas de ron o brandy (al gusto)

En una taza se coloca la yema y se le pone las cucharaditas de azúcar. ( Con dos es más que suficiente, para mi gusto) Se mezcla en la misma taza, agitando rápidamente con una cucharilla, hasta que el preparado toma consistencia (espesará, como una crema batida) Luego se añade la cantidad de café con leche deseada, se agita y se agregan las gotitas del licor escogido para el caso.

(Como la preparación era para menores, las gotitas de licor eran eso: “unas gotitas”. Imagino que un adulto podrá agregar más licor, a su gusto.)

Espero les agrade y quien lo pruebe, que por favor comente…




Caracas; en una tarde lluviosa de octubre 2007

Ilustración: cortesía de José Carlos.

22 octubre, 2007

Lo impredecible.

 


"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos".
Arthur Schopenhauer
.


La mujer mira la revista con displicencia. Sentada allí esperando su turno en la antesala de lo desconocido. Otras dos mujeres también esperan. ¿Nunca he visto un hombre aquí? piensa. ¿Será que ellos se apegan más a la realidad que nosotras? O es que nosotras necesitamos transformar esa realidad a costa de creer lo inverosímil. ¡Claro, si andamos entaconadas!, bien lejos de tener los pies sobre la tierra...

¿Y que hago aquí? ¿Qué pretendo sacar en claro? Seguramente necesito saber lo que ya sé. Estoy aquí para escuchar lo que deseo escuchar -para resemantizarlas a mi antojo- en base a las mismas cosas que siempre oigo: tuvo miedo, son una pareja kármica, está confundido, ustedes vienen de otra vida juntos, se arrepentirá y volverá. Una historia que me llevará a ninguna parte pero que creo falsamente, me ayude a sobrellevar el presente. Creándome falsas esperanzas. ¿Y estas otras mujeres, vienen a lo mismo que yo? Será que sus historias son iguales a la mía. ¿Es que acaso un tabaco, unas cartas, unos ensalmos, unas runas o unos cristales y los caracoles vas a decidir nuestro destino? Bueno, debo reconocer que lo de los caracoles al menos encierra un ritual novedoso. Entonces me envuelve cierto embrujo con las salmodias en yoruba, pierdo el sentido de las palabras, atiendo al ritmo de la extraña lengua y al sonido del roce de los caracoles en la manos del Orisha. Pero esto es otra cosa. Se abre la puerta y sale una mujer con los ojos llorosos. Otra se levanta para atender su turno y atraviesa por delante de ella.
Pasa una hoja, pasa la otra. Hace que lee pero sólo ojea. Sus pensamientos no paran. ¡Esta amargura no me puede durar toda la vida! Si a ver vamos no fue culpa de nadie. Las cosas sucedieron y más nada. No volverá y además para qué, yo no pienso recibirlo. ¡Ni que fuera yo pila de agua bendita, para que él venga a remojar el hisopo! El amor como una copa de cristal, cuando se rompe no puede pegarse. Lo que existía se esfumó, pero atesoré los buenos momentos, que los hubo. Me tocó vivirlo así porque este es mi destino y ya no hay vuelta atrás. ¡Al carajo! dijo en voz alta, ¡yo puedo ser feliz con un hombre, pero no necesito un hombre para ser feliz!, que el azar se engargue y exhaló un suspiro. Lanzó la revista sobre la pequeña mesa y salió sin siquiera decir buenas tardes.



Caracas. Octubre,2007

Ilustración de la WEB.

02 octubre, 2007

¿Qué nombre le pondremos ?



"Y qué nombre le pondremos, matarile..rile..ron.." (canción infantil venezolana)

Así como cuando Carlos Andrés –en la IV Rep.- hubo una decretohemorragia, ahora tenemos una megalohemorragia de delirios variopintos, que van desde: Mega-oleoductos regionales, el Eje Orino-Apure, el Parque temático de La Carlota, el cable submarino Venezuela-Cuba, pasando por los gallineros verticales, el Banco del Sur, Refinerías en el Pacífico, Cambio del huso horario y hasta el saneamiento del Guaire que será convertido en un Támesis. Una avalancha de ofrecimientos que hasta los momentos se han quedado en el discurso y que nuestras neuronas no logran procesar. O será que definitivamente esta revolución es tan de avanzada que los venezolanos comunes y corrientes no logramos seguirle el paso...

Es vez le tocó a los nombres propios. Según me enteré, lo dicho por el Unico mandatario –y digo asegún, porque ese programa farragoso no me lo calo- apoyado por la rectora del CNE que pretende validar los nombres de los nacionales, los niños al ser inscritos en el Registro civil deberán tener nombres propios en nuestro idioma oficial . No obstante, a lo mejor prohíben los oriundos del idioma español, por ejemplo: Carmen Luisa, María Fernanda, Pedro Luis y optan por los autóctonos aborígenes para hacerlos obligatorios: Guaicaipuro, Paramaconi, Tibisay, Yubirí, para reafirmar el falso nacionalismo que impera.

La verdad es que eso de los nombres parece ser potestad de los libérrimos padres, ya que al pobre chamo o chama, no le piden opinión al momento de endilgarle un Eudomar, o una Yuleisys y por lo visto esos mismos padres no se percatan que el infante crecerá y deberá llevar el apelativo de por vida; amen de que no se librará de la consabida mamadera de gallo propia de nuestros coterráneos. Cambiarse el nombre es un procedimiento harto engorroso. Lo que trato de explicar, es que eso de los nombres no es una cuestión de originalidad a ultranza. Es algo de responsabilidad y sentido común. Pero como toda moneda tiene dos caras, la ingerencia del estado hasta en estas cuestiones tan personales y privadas es peligrosa y aunque no lo parezca, una manera de cercenar la libertad. Especialmente la de los propios seguidores del proceso –el soberano- que en su mayoría son quienes estos apelativos rocambolescos utilizan.

Conversando sobre este tema con mis amistades, un psicólogo me hizo saber que los nombres tienen una carga significativa y emotiva. Ciertamente no es igual llamarse César Augusto y rememorar a ese grande hombre, que llamarse Gerson o Herdrich, o esas combinaciones del nombre de Papi y Mami: Josiyuli, Friseidan o Wuilisú. Tuve una compañera de trabajo, llamada Oralín y siempre lo asocié con nombre de gargarismo.

También me dijo una amiga pediatra que en el hospital de niños dedujeron –por los casos atendidos- que los niños cuyos nombres son totalmente inventados, eran más propensos a enfermedades y a sanar más lentamente, que aquellos que llevaban nombres cristianos. Sería interesante hacer un sondeo serio al respecto. No se que tan descabellado pueda sonar esto, pero imagino que al tenerse un nombre del Santoral, ese mismo apelativo serviría como protector para la persona que lo lleve. La Kábala, considera que hay nombres con influencias positivas y otros con influencias negativas y que los nombres de los ángeles tiene regencia sobre quienes los llevan.

Todas las religiones o creencias le dan cierta significación o connotación a los nombres. Si a ver vamos y bautizamos a nuestros retoños por profesar determinada religión, deberíamos siquiera colocarles nombres católicos o cristianos, que muchos hay. Por otra parte, es muy lindo que te celebren tu onomástico y recibas una felicitación el dia del Cármen, o de Santa Ana o de San Patricio. Recuerdo a Monseñor Hernández, en su Iglesia de San José que cuando bautizaba a los niños les endilgaba –de forma obligatoria- el José o Josefina. De allí se salía cristianado con tres nombres en la fe de bautismo: los dos que se utilizan tradicionalmente y además el de San José.

Tengo entendido que hay países de habla española que prohíben la colocación de nombres en otros idiomas. También es determinante el estatus social y hasta el orígen etnico... Para nosotros son proverbiales los nombres de los maracuchos. Hay otros que toman el apellido del ídolo como nombre propio de otro pobre cristiano. Combinados con nuestros apellidos quedan risibles. Así tenemos personas llamadas Darwin Ramírez, Martin Luther Pérez, Robespierre Quiros, Lenin González, Stalin Fernández o cualesquieras otros. Paradójicamente éstos últimos cuando llegan a la adultez terminan siendo unos fundamentalistas ultra derechistas. Es decir son el modelo viviente del fracaso de las ideas de sus padres. ¡Y que decir de las modas! Hay rachas de Jaquelines, Vanessas y Ladydis, de acuerdo al personaje femenino que se encuentre en la palestra. Los nombres geográficos que acostumbramos aquí para las niñas: Africa, Francia, América, son vistos como algo extraño en otros países; me consta.

No hay otra, gústenos o no por decreto presidencial tendremos que volver a los nombres tradicionales. En este caso no faltarán muchos Hugos Rafaeles para complacer al delirante y quizá hasta algún inveterado maracucho le ponga a su niña Revolución bonita Montiel; así como conozco algunas llamadas Democracia o Libertad, producto de cuando la caída del dictador Pérez Jiménez.


Caracas, octub.2007

01 septiembre, 2007

La casta diva.


Yo crecí escuchando a la Callas y lo digo porque en casa mi abuelo Nicolás, era tenor aficionado y cantaba ópera; el padrino Giocondo también. Mi mamá cantante aficionada , vocalizaba con un profesor de canto. La abuela Ana se sabia todas la arias de todas las óperas inimaginables y te decía: esa es tal ópera, de fulanito y el aria es del acto tal, escena tal. Entonces creo no exagerar al decir que crecí escuchando a la Callas.

Este próximo mes de septiembre se cumplen 30 años de su dolorosa desaparición. Desaparición física porque gracias a las grabaciones, videos y toda esos avances tecnológicos, aún podemos disfrutar su maravillosa voz... De la Divina María Callas mucho se ha dicho a favor y en contra. Muchos chismes han rodado antes –cuando vivía- y por supuesto después. Prefiero decir que fue una mujer tesonera y decidida, que trabajó duro y mucho para llegar a la cumbre, que no se amilanó ante nada y que siempre se dedicó a estudiar y superarse como ser humano y especialmente en su carrera. Nada le fue dado de gratis. ella misma escogió su destino y lo cumplió pasionalmente. Para mi sigue siendo –y dudo que alguien la desbanque- la Divina, la Casta diva, la suprema y no por aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Sus registros vocales: de soprano dramática a coloratura y su presencia escénica (recuérdese su Tosca) con todo lo que emanaba de su impactante figura, hasta los momentos nadie lo ha igualado.

Vale hacer un paréntesis para acotar, que también se está conmemorando en estos días la trágica desaparición de la Princesa Diana de Gales y de la Madre Teresa de Calcuta. De los muertos dicen, que si no se ha de decir algo bueno mejor no hablar de ellos; pero francamente que a mi esa princesa siempre me pareció una insulsa y astenica. Hay para todos los gustos y cada quién escoge su veneración. Así que no es de extrañar su endiosamiento en esta época de cultura pop y papparazzi. La Madre Teresa fue una insigne mujer, que tuvo la desdicha de morirse unos días después de la princesa de comiquitas, lo que ocasionó que sus exequias se vieran opacadas por la pompa del catafalco real y el despliegue mediático, que siempre acompañó a la Spencer en vida. Seguramente el recordatorio de la monja, será tan modesto como ella era.

¿Y por qué traje este comentario a colación? Porque las conmeraciones coincidieron para estas fechas y porque recordé que estando en París, busqué la pequeña placita dedicada a la Callas, otrora situada al final del túnel Alma y la habían volado. Ahora La ONU colocó allí una horrorosa antorcha dorada, por no sé cual causa. Por supuesto que el lugar se convirtió en un santuario de peregrinación de fanáticos penitentes de la princesa, y la Callas fue relegada -al menos cuando estuve- a una placa conmemorativa en el 36 de la rue G. Mandel, donde habitó.

Volviendo a quien nos ocupa; muchos son los clubes y páginas web. de fans del Bel canto en honor de la Casta diva. Muchos los merecidos homenajes post-morten: actos, representaciones, conciertos y exposiciones privadas y oficiales que recibirá en estas fechas. Nosotros sus fanáticos, la mantenemos viva y presente en nuestra memoria. Este es un modesto homenaje que le rindo. Le agradeceré siempre esos maravillosos momentos que me conmueven hasta las lágrimas, al escucharla interpretar tan hermosas arias como solamente ella sabía hacerlo.

y canta así: ttp://www.youtube.com/watch?v=MBW5a77wINQ


Caracas, septiembre 2007

Ilustración: foto de Beaton.

07 julio, 2007

En la ópera.


Después de tanto padecer se enteró de que sólo era un fantasma...




(Ganador en el Concurso para textos de una sóla linea "Leopoldo Ralón", Caracas, marzo 2001)

15 junio, 2007

¡Arriba corazones!



"Una gota de pura valentía vale más que un océano cobarde". Miguel Hernández.


Como nos sucede siempre a las madres y los padres, nuestros hijos crecen demasiado rápido. Aquellos muchachos que hace ocho años –cuando comenzó el proceso- eran adolescentes, ahora son estudiante universitarios. Muchachos crecidos en un mundo globalizado, con alta tecnología comunicacional. Por consiguiente informados. Con horizontes muchos más amplios. Comparan y deducen. Los nuevos conocimientos, adquiridos en las universidades a las cuales asisten (UCV, MET. UCAB, URBE etc) les permiten discernir a conciencia. Prueba de ello es que, valientemente han tomado la antorcha o el testigo que otros enarbolaron en épocas muy remotas para ellos, en defensa de los mismos principios y valores democráticos…

¡Estos muchachos son unas joyas! con una entereza que ya quisieran para si muchos adultos. Con una claridad de ideas y fines que hará reconsiderar a los partidos sus estrategias políticas. Además tienen una fresca genialidad creativa, una nueva forma de manifestar sus ideas, contra la cual se estrellan los trillados, rocambolescos, e inextricables argumentos gubernamentales.

Los chamos no son ningunos come flor, no se dejan atropellar ni atropellan. Apuestan por la pacificación de este enguerrillado país: la tolerancia, una nueva ética, una refrescante forma de hacer política, la defensa de la integridad moral, los derechos civiles, la libertad de expresión, el republicanismo y muchos otros principios que nos son inherentes a todos los venezolanos. Tienen un montón de propuestas sólidas, que han calado en el pueblo. Tanto así que los habitantes de los cerros –a quien el amadolider mandó a bajar para amedrentarlos- se les unieron.

Estos muchachos ni son unos ignorantes, ni han salido de la nada. Salieron de hogares donde esos principios siempre estuvieron vigentes por generaciones y permearon en sus corazones. Estos muchachos no son manipulables, ni comercian con sus ideales. Ya el gobierno pudo constatarlo. ¡Tremendo plantón le dieron a la Asamblea Nacional! La gota que derramó el vaso y que los hizo ponerse de pié –pensando quizá que si ellos no lo hacían, difícilmente lo harían otros- además del atropello contra la libertad de expresión, fue la otra amenaza de ir contra la autonomía universitaria consagrada en al Art.109 de la Constitución.

El gobierno se maneja con base en amenazas y represión. Los jóvenes se manejan con base en gallardía y concordia. Una vez más los asiste la razón. Saben que sin autonomía universitaria no habrá conocimientos, ni discusiones enriquecedoras, ni creación, ni investigación. Saben que no saldrán de esas universidades los profesionales que el país requiere. Saben que no habrá una "casa que vence las sombras", puesto que se impondrá un pensamiento único y sombrío. ¿Qué tipo de profesional puede salir de allí ? ¿Una gente que no sea autónomamente pensante cómo puede asumir responsabilidades? Se graduarían borregos.

¡El país se llenó de un nuevo aliento! Los hemos comparado con nuestra generación del 28 y con el mayo francés de los años 60... Ellos son auténticos y autónomos de todos esos movimientos anteriores. Desligados de partidismos, espontáneos, sin maniqueísmos, movidos por el deseo de que todos vivamos en un país mejor. Decididos a triunfar. A cambiar el presente para tener un mejor futuro. Hoy el moral y luces preconizados por el Libertador hace más falta que nunca, ya que los valores republicanos coliden con el Socialismo del Siglo XXI. De esta bizarra generación saldrán los nuevos políticos, investigadores, gerentes, científicos, artistas y profesionales que más temprano que tarde serán los responsables de refundar la República.


Caracas, junio 2007

Ilustración sacada de la WEB. 

06 mayo, 2007

La lectora.





Digamos que me llamo M.M –para no entrar en detalles superfluos- y soy habitué a los libreros de segunda mano. No es que prefiera comprar libros con las tapas raídas y rotos. Es que en mi condición de estudiante de Letras esos materiales me permiten efectuar algunas economías, que luego me conceden ciertos pequeños privilegios.

¿Letras?, ¡me parece un eufemismo! Estoy a punto de graduarme. Claro que en casa hubiesen preferido que invirtiera mi tiempo -y las economías familiares- en algo más productivo así como Odontología, pero eso de martirizar a los demás, aunque sea en beneficio de su salud dental me causa repulsión.

Con frecuencia doy vueltas debajo de los puentes de la ciudad o en las aceras donde los libreros de ocasión instalan sus tarantines. Voy conformando mi biblioteca con este o aquel libro raro. ¡Hasta podría encontrar algún modesto tesoro de interés! Bien sé que para escribir no se requiere estudiar literatura; para ello se requiere leer y escribir mucho. Por ahora no tengo veleidades de autor. Lo que me apasiona más es el necrofílico placer de diseccionar novelas...

En cierta ocasión que andaba en esas con la obra de Tolstoi, di con un volumen de Anna Karenina notablemente preservado por su anterior propietario. Una fina edición con tapas en piel. En la guarda anterior estampado un ex­-libris de diseño floral con figuras eróticas, con el nombre de Violeta Fagúndez en caracteres bastante rebuscados. Continué hojeando y encontré anotaciones y subrayados que llamaron mi atención. Trazos con una letra muy delicada que inmediatamente supuse femenina, hechos con pluma fuente. Un impulso me hizo decir al librero, ¡Me lo llevo! ¿Cuánto cuesta?, así sin regatear. Partí muy entusiasmado con mi reciente adquisición.

Esa tarde caminé más a prisa que de costumbre hasta llegar a casa. Subí directo a mi habitación: me zafé la chaqueta, me tiré en la cama y comencé la lectura de la novela. Cada subrayado que encontré, cada anotación, la comparé con aquellas que tenía en mis apuntes escolares. Me parecieron más interesante y acertados los comentarios de la persona que había echo esos trazos. Enriquecían notablemente la perspectiva de la obra de Tolstoi, más que todas mis anotaciones. La llamada a cenar interrumpió mi lectura.

Durante la cena, compartí muy poco con el resto de la familia. Pasé la velada inmerso en mis pensamientos. ¿Serían de aquella mujer las anotaciones encontradas? ¿Acaso no podrían ser de algún otro lector -anterior o posterior- que así como yo, habría adquirido el libro quién sabe dónde y cuando? Lo que si pude sacar en claro, es que la persona que había tenido ese volumen en sus manos era inteligente, sensible, y además con bastantes conocimientos literarios.


Al finalizar me retiré a mi habitación, interesado en continuar la lectura. Me venció el sueño con la ropa puesta y a media camino de la novela. A la mañana siguiente después de bañarme y tomar café, salí para clases con mi maletín y el libro recientemente adquirido bajo el brazo. En pocos días terminé de leer la obra. Mejor dicho las anotaciones a la novela que me ocupaba. No sólo me interesó Ana –personaje central de la narración- sino que paralelamente fui creando, al amparo de una elucubración, otro personaje al cual me referiré de ahora en adelante como la lectora. Acicateado por esta idea regresé donde el librero en solicitud de otra obra de Tolstoi. No encontré lo que busca. Tuve suerte con Humillados y Ofendidos de Dostoievski. Lo abrí y allí estaban el mismo ex-libris y la misma letra al pié de las páginas. Al cabo de leer lo recientemente adquirido no pude evitar sentirme atrapado por una idea: dar con la lectora.

Nuevamente fui donde el librero –ese que está bajo el puente- pero no supo informarme consistentemente. Los únicos dos volúmenes que tenía ahora estaban en mi poder. Me indicó que los había adquirido de un lote vendido hace tiempo. No iba a cejar en mi empeño por tan poca cosa. Decidí buscar donde los libreros apiñados cerca de la plaza principal. Tampoco allí, luego de semanas de pesquisas logre nada. Indagué aquí y allá. Uno de los vendedores me dirigió a las arcadas del mercado. Tenía conocimiento que allí un bouquiniste poseía un lote de tales ejemplares. El no los había adquirido dado su alto costo y su poca demanda.

Siguiendo sus instrucciones llegué al puesto señalado y conversé con el propietario. Me confirma que efectivamente tiene un lote de libros con esa descripción. Me muestra unos cuantos títulos: Los hermanos Karamozov, Crimen y Castigo, Taras Bulba, La gaviota, Guerra y Paz y algunos otros clásicos de literatura inglesa y francesa –en su idioma original- todos adquiridos a un viejo de apellido Fagündez. Presionado por mi insistencia, quedó en buscar en sus archivos los comprobantes de la transacción. No me garantizó nada ya que la venta se había realizado años atrás. Adquirí esos cinco volúmenes antaño propiedad de la lectora y algo descorazonado, volví a casa. ¡Al menos, ya sé dónde puedo adquirir el resto de la colección! Esta posibilidad me reanimó un poco.

Esa noche me dedique a leer, tomar notas y seguir construyendo el perfil de la lectora. Con las anotaciones encontradas terminé de conformar las características anímicas que le supongo. Especialmente los subrayados me permiten inferir que ella es una mujer quizá madura -o al menos con cierta experiencia de la vida- y de un conocimiento profundo de la condición humana. Quizá una mujer que ha sufrido o que afrontó cruciales situaciones que marcaron su carácter. Padecí un sueño agitado.

Después de una semana, para dar tiempo al librero en la consecución de mi objetivo, me le presenté una tarde en busca de lo prometido. El tipo no pudo entregarme una mejor información de la que ya me había dado: ¡No, no tengo nada para usted! Cabizbajo seguí mi camino a casa. Después de infinitos ires y venires al mismo sitio, de a poco y durante meses fui adquiriendo los libros hasta agotar el lote de unos cuarenta. Releí los conocidos –pero los valoré desde una perspectiva diferente- descubrí obras que había pasado por alto, como El Capote de Chejov y terminé de dar forma al fantasma que rondaba mis noches. Ya no me cabe duda. Los volúmenes con sus anotaciones habían pertenecido a Violeta Fagúndez.

Tenía la certeza de considerarla una escritora que se habría nutrido de esos talentos para la realización de su propia obra. Pero si así era, ¿Por qué nunca se sabido de su existencia?. Este asunto llegó a obsesionarme. Indagué con mis profesores, pero no obtuve respuestas. ¿Quizá Violeta fue una escritora furtiva, que nunca llegó a publicar nada y que sólo se deleitaba con el ejercicio de escribir ?

Empecinado con la idea de encontrarla, decidí servirme de la guía telefónica y preguntar en los números de todos los Fagündez que allí aparecen. ¡Menos mal que no ocupan páginas y páginas como los Pérez! Con paciencia infinita dando unas explicaciones más o menos creíbles y después de cantidad de telefonemas, di con una chica muy atenta quien me informó que en esa casa no vive ninguna Violeta, pero que una tía abuela suya llevaba ese nombre. Al escuchar aquello se me aceleraron las pulsaciones. Tartamudeando, pregunté a mi interlocutora si podía llamarla en otra ocasión y colgué el auricular.

Lo volví a hacer días más tardes. Explíquele que trabajaba en no se cual ensayo sobre literatura rusa. Le conté lo del hallazgo de los libros y mis inferencias. La chica curiosa, accedió para encontrarnos. Pasamos toda la tarde juntos. Llevé algunos libros conmigo y se los mostré. Jamás los había visto.

Contó que ocasionalmente en su familia se habla sotto voce de una Violeta que fue una mujer bella, inteligente y culta. La combinación de esas características, no eran bien vista en la sociedad provinciana de la Caracas de 1920 donde tuvo que vivir. Por si eso no bastara era un espíritu libre que no se conformó nunca con el papel que le tocó en suerte. Despreció un matrimonio concertado y lo cambió por varios amantes. Fue renegada como la oveja negra de la familia. A su muerte -ya muy anciana- mi bisabuelo desapareció todas sus pertenencias: sus trajes, sus fotos, sus escritos, incluso sus libros.

Pero ella aún perdura, le dije. Aquí en estas finas letras su espíritu se está reivindicando. ¡Me ha motivado tanto! Es impresionante, respondió conturbada la chica ¡ Todavía después de muerta, puede ser seductora!



Caracas, octubre 2001

Ilustración: Charles Perugini. 





17 abril, 2007

Fragmento de un discurso amoroso Caribeño.



(Para leer con acompañamiento musical)

Voy a apagar la luz para pensar en ti y así dejar volar mi imaginación...

Dicen que la distancia hace el olvido pero yo no concibo esa razón. En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse, imborrables recuerdos que siempre guarda el corazón. La cita no ha cambiado aunque parezca que todo ha naufragado. ¿Y es qué no sabes lo que tú me haces sentir, que no hay momento que yo pueda estar sin ti? Por escuchar de ti cualquier palabra de amor sufriría cualquier dolor. Por sólo presentir lo que quisieras de mí sacrificaría mi existir. Probablemente estoy pidiendo demasiado. Se me olvidaba que ya habíamos terminado, que nunca volverás, que nunca me quisiste. Perdóname estas cosas que te cuento que son mi propio yo mi propio mal. ¡Si ves alguna lágrima, perdón! Ya sé que no has querido hacer llorar a una gata herida. Y aunque me digas que no me quieres dulcemente vivirás en mí. Si ya no vuelvo a verte, ojalá que tengas suerte. ¡Ya lo ves, la vida es así !


Este bolero (no) es mío desde el principio al final ...

es de : Garrido, Manzanero, Pérez-Sabido, Ilan, Juanga, Gutiérrez, Sifontes y Chelique,

y me perdonan el plagio, ¡es que el despecho es muy arrecho!


Caracas, 1999

01 abril, 2007

La Semana Mayor.

Lástima que la Semana Mayor, sea sólo una semana...

Siempre me gustó esta festividad -no por ser mu devota ni creyente- sino que me recuerda cuando era niña y acompañaba a mi abuelita a visitar los siete templos el jueves santo. Vivíamos en la parroquia Catedral, a dos cuadras de la idem y también de la Santa Capilla. Para esa época Caracas no tenia tantos habitantes, la asistencia a los templos era placentera. No como ahora que se han vuelto un verdadero bululú y la policía tiene que custodiar a la filigresía. También me gusta la Semana Santa, no porque me vaya a la playa –mi época de vivaquear ya pasó- si no porque Caracas queda sola y apacible. Se puede disfrutar la ciudad. Se puede pasear a pié e ir a las plazas, parques y museos con mayor seguridad, ya que los barrabases o se han marchado a algún otro lugar –ellos también aprovechan el descanso- o andan metidos en alguna procesión no para salvar su alma, pero si para salvar su existencia terrenal.

Durante la Semana Mayor no hay buhoneros atravesados en todas las calles, no hay manifestaciones, ni protestas (lo que me parece muy considerado de parte de los protestantes) no hay colas ni trancas y lo que más me gusta es que no hay cadenas...¡Hurra…hurra! (esto también me parece muy considerado de parte de El Encadenado). Así podemos ver sin cortes -salvo los estrictamente comerciales- las mismas películas seudoreligiosas que transmitieron el año pasado, ahora promovidas con mayores gritos por parte de los locutores y con nuevas propagandas ya que los anunciantes del año pasado no son los mismos que los de este año.

Otro beneficio de esta festividad es que podemos practicar la fe vía rayos catódicos y satelital, participando de las procesiones en Sevilla, México, o directamente desde el Vaticano ¡Cuándo en mis tiempos! Aquellos que toman esta semana de recojimiento como un asueto se van a la playita. Muchas colas y accidentes en la vía, mucho hilo dental, mucho bronceador y mucho rajar caña. Gracias a los adelantos comunicacionales allá tendidos en una playa atiborrada de gente, bajo el tropical sol productor de cáncer de piel y con un televisorcito portátil al lado, reciben los beneficios de las transmisiones remotas de las misas Papales. Así se dan por muy satisfechos de haber cumplido sus obligaciones de buenos cristianos y encima de primera mano.

Las hondas hertzianas también ponen su granito de arena. Las emisoras radiales -salvo muy contadas excepciones- no nos atormentan con tanta musiquita changei, ni entrevistas políticas a opositores y partidarios, ni nos aturden con la avalancha de cuñas. Para beneplácito de nuestra salud mental nos dan un literal baño de música sacra: motetes, cantos gregorianos, misas y requiems mozartianos . También desempolvan el Popule meu ( por tener título en latín no deja de ser criollo) que es muy bello y sólo se escucha en estas ocasiones.

¡Ah, se me pasaba por alto! hasta la naturaleza ayuda amabilizar la ciudad en estos días. Tenemos un árbol llamado Chaparro, que también le dicen Nazareno por sus bellos racimos de flores color violeta. Siempre están floreados en esta temporada.

O sea, ¡Caracas bien vale una misa!


Caracas, marzo 2002

Ilustración tomada de la WEB.

09 marzo, 2007

Esotéricas.



En esta Venezuela de hoy, recuerdo con especial asiduidad a dos de nuestro más conspicuos intelectuales ya fallecidos y me digo, por las cosas que tengo que oír: ¿Que dirían Cabrujas o Nuño? José Ignacio Cabrujas fue escritor, dramaturgo y agudo prosista. Juan Nuño fue filósofo y ensayista muy analítico. Madrileño que recaló en esta tierra de gracia huyendo del régimen franquista, para enraizarse y dar lo mejor de si –y mucho tenía para dar- a nuestras juventudes desde el aula universitaria. Ambos eran hombres renacentistas. Nuño aparte de sus libros de sesuda filosofía era muy conocedor de literatura y además excelente critico cinematográfico. También ejerció el periodismo, colaborando asiduamente en la prensa con crónicas mordaces, sobre temas de actualidad. Desgraciadamente no fui su alumna. Tuve que conformarme con leerlo. En fin, que mentes como la de estos dos personajes crearon un vacío muy difícil de llenar en nuestra sociedad, especialmente en estos momentos de revoluciones bonitas y mares de la felicidad.

Hoy rememoré nuevamente a Nuño, por algo que venía escuchando en la radio y pensé: ¡Como le hubiese sacado punta Nuño a este asunto! No pretendo ni siquiera imitarlo, pero algo tengo que dejar escrito acerca de lo escuchado para mis condescendientes lectores…

Resulta que el conductor de un programa que transmiten a media mañana en la Emisora Cultural de Caracas –y al cual sintonicé mientras venía en mi carrito- para no colocar sólo música, le dió esta vez por leer información acerca de la Era de Acuario. Lo escuchado me puso en un raro estado entre el asombro y la comicidad. No pretendo burlarme de las creencias de nadie, pero no pude evitar reír a más no poder. Ofrezco disculpas si es que ofendo.

Es el asunto es que los humanos estamos en la tercera dimensión y para pasar a una dimensión superior, en este caso la cuarta, sufriremos unas serie de cambios vibracionales tales como: Dolores y achaques en el cuerpo. Yo juraba que después de los cincuenta aquel que no le dolía nada era porque estaba muerto. No es así, los años nada tienen que ver con estos síntomas. ¡Que belleza, sigo joven! me dije. Despertares de madrugada y a medio dormir, a eso de las 3 o 4 de la madrugada, se debe a un llamado de las vibraciones cósmicas al alma; o sea que yo no me levanto a esas horas por la imperiosa necesidad de hacer pis. Oír voces y ruidos internos, no significa estar esquizofrénico ni padecer trastorno mental alguno. Engordar o adelgazar, especialmente aumentar la pancita, no tiene nada que ver con la alimentación ni la edad. Son mutaciones de tu ser interior para trascender a una dimensión superior... Aquí el locutor creo que muy en serio, indicó que debemos ir poco a poco para comprender algo tan profundo. Optó por colocar música para que los radioescuchas asimiláramos los conocimientos impartidos... Eso hice y recapacité. Me alegré enormemente al saber que los cauchitos de grasa que tanto me mortifican y con los que se bate mi masajista a brazo partido, no tienen nada que ver con lo que como, ni con mi edad. ¡Hurra. Es que me estoy transmutando! (En este momento de lo contentura poco me faltó para ponerme a cantar Acuariooo, acuaaariooo... del musical de Broadway de los 70)

Sufrir depresiones, ansiedad y pánico, no se debe a la mala situación económica ni a la mierda de sueldo que usted gana, que no le alcanza ni para la cesta básica. Ni por el miedo al hampa ni la inseguridad. Ni siquiera por saber que va a pasar con este país donde nadie sabe a ciencia cierta pá onde es que vamos. ¡No señor, alégrese! Todo esto es parte del proceso de cambios sutiles, de los cuales quizá ni usted mismo se percata, en preparación para la venidera Era de Acuario... ¡No pude más! Mis carcajadas las escuchaba el chofer del carro vecino. Atónito, me miraba extrañadísimo que estuviera tan risueña, cuando él estaba arrechísimo por el calor y la cola que nos tocó vivir, seguramente en prueba para nuestra trascendencia.

En definitiva concluyo que como padezco casi todos estos síntomas, soy una bienaventurada que está a punto de levitar para entrar en la cuarta dimensión.


Caracas, mayo 2007
Ilustración sacada de la WEB.

05 marzo, 2007

Borregización.

 



En la Televisión Española –canal 5 -hay un excelente programa, Redes que aquí transmiten los domingo bien entrada la noche conducido por un señor él, catalán él, que me parece inteligente él, de nombre Eduard Punset. En su programa de la pasada semana entrevistó a un periodista estaodounidense de nombre D. Berrey quien realizó una interesante investigación sobre el comportamiento humano y nuestros prejuicios como colectivo, entre otras menudencias. Producto de ello publicó Us and Them. También saca a relucir la investigación, que eso de agruparnos o juntarnos por credos, razas y afinidades tiene mucho que ver con nuestra atávica animalidad. Manada seguimos siendo y nuestros gustos, disgustos, tolerancias e intolerancias los determinará nuestro cerebro atávico. O sea que el libre albedrío actúa escasamente. Toda manada se organiza, así las normas de convivencia o inconvivencia las dicta nuestra menta tribal y bajo su influencia establecemos nuestros vínculos de filiación. Hasta aquí los comentarios al programa. Ahora, paso a anotar mis modestas observaciones:

La globalización gústenos o no, ha ayudado mucho a la cohesión de la manada humana. Nos creemos muy individualistas pero todos andamos uniformados de jeans y camisetas. Los mismos zapatos de goma; el mismo perfume (ya nadie huele así mismo); los mismos malos programas de TV sólo que cambia el idioma: concursos de preguntas o de bailes, los insoportables realty shows donde salen a relucir y se enaltecen todas las miserias humanas, o se ridiculiza al concursante, las cirugías plásticas televisadas en esos programas de descuartizamiento (ya hemos llegado al colmo de sustituir la belleza de unas tetas naturales, por la belleza de las de silicona) . El mismo menú chatarra. Lo que la manada engulle debe ser igual para todos. Las hienas son carroñeras, nosotros comemos en McDonalds. Hasta los chinos comunistas sustituyeron el arroz por las hamburguesas y papas fritas, con mucho
ketchup.

Si quieres estar a tono con tu manada, debes participar en un montón de actividades que nos da por llamar afinidades: el Joging, o una bailoterapia donde no puedes expresarte tú mismo a tu antojo. Deberás imitar al tipo que está montado en la tarima dando gritos, pues el estruendo del merengue que suena –a no sé cuantos decibeles- no permite otra cosa. En esa desestresante (¿?) sesión, mezclarás tus olores corporales con una serie individuos de tu propio rebaño. Si sales a caminar, no lo harás para recrearte y dudo mucho que por tu salud, puesto que deberás ir cargado de toda una parafernalia de aparatitos para medirte la presión: el pulso, la cantidad de pasos que das. Para colmo con audífonos para aislarte del entorno y no escuchar el sonido del viento en las ramas de los árboles ni el cantar de los pajaritos. Si no vas provisto de tales adminículos serás prácticamente rechazado por el rebaño de trotadores. De formas muy sutiles tratarán de meterte al redil. ¡Pero cómprate este aparato que es muy bueno para medirte las pulsaciones! Esos zapatos no te permiten trotar bien. Tienes comprar de esta marca y así por el estilo. Para ser aceptado debes vestir la misma ropa con las mismas marcas. Lo llamamos moda. Tanto es imperativo esto en el vestir que los chinos se han dado a la tarea de falsificar marcas de ropa, relojes, perfumes y pare usted de contar. Si no tienes dinero para comprar la marca original no hay problema, te pones una falsificada ¡Lo importante es llevar la marca! Eso es lo que te realza dentro de la manada. Esto va más allá aún. Resulta que hasta en la política interviene la borreguización: un partido único, una sola doctrina, un único líder. !El macho alfa que comanda la manada!

El cultivo del intelecto no se salva del influjo de la manada. Hasta te señalan que leer. Estamos inundados de libros de autoayuda que en definitiva lo que ayudan es a enriquecer al autor del volumen. Cuando del muy bien publicitado best-sellers se trata, todos hablan de él sin siquiera haberlo hojeado. Si te niegas a leerlo, no tendrás tema de conversación en tu rebaño de amigos. O sea, sucumbes a comprar el libro o tendrás que aguantar que tus amistades te cuenten el argumento. En cuanto al cine, el Oscar decide por ti que película es buena y cual debes ver. En algunos rediles a veces hay un espécimen que contrarresta el despotismo de la manada. Por algo existe un festival de cine independiente. La propaganda y mercadeo de productos merece capítulo aparte que sería muy vasto analizar aquí. Sólo señalo el mismo chico y chica que vemos en la TV de cualquier país, alabando el mismo producto –disponible en todas partes, gracias a la globalización- debidamente doblado al idioma de los consumidores locales. O sea que las mismas nalgas de la misma chica que promociona un cepillo dental o un limpiador de pisos, da la vuelta al mundo para inducir al consumo a la manada humana, apelando a sus instintos básicos. Algo semejante a lo que hacen las monas Bonobas cuando están en celo.

Lo paradójico es creernos que logramos hacer todo esto, gracias a nuestro superior razonamiento sobre las otras especies que habitan el planeta. En el trasfondo lo que impera es el atavismo biológico... Hacer valer nuestro individualismo nos convierte en parias. Igual sucede en una manada de lobos. Como señala don Rigoberto (en la novela de Vargas Llosa): "tenemos que cultivar nuestras manías ya que es lo único que verdaderamente nos diferencia de los demás". A mi me gusta llevar la contraria por principio –como Mafalda- pero como ella bien señala, igual termino en otro rebaño que pasamos a formar los inconformes, contestatarios y afines. ¡No hay salida!


Caracas, marzo 2007
Ilustración de la WEB.

27 febrero, 2007

La doma.





El preámbulo

“La llanura es bella y terrible a la vez; en ella caben holgadamente, hermosa vida y muerte atroz. Esta acecha por todas partes, pero allí nadie le teme” (1) y nunca hubo más acertada descripción. Juan Pedro bien que lo sabe: la recia doma, el trabajo en los campos, la sequía, las inundaciones. Los pocos ratos de jolgorio: la musicalidad del arpa, cuatro y maracas, el contrapunteo; la manga de coleo, las floridas muchachas; el sol de los venados con sus tonos purpúreos, que tiñe los silenciosos atardeceres. Tus desasosiegos los causa Angelina. Tus incontenibles deseos no son correspondidos por la chica. Ella lo menos que espera es entrar por la puerta de la iglesia. Juan Pedro no. El vive contaminado por la reciedad del llano. Su estrategia amorosa va pareja a la forma de afrontar su medio; las mujeres como las yeguas, son para domar y montar. Así, asecha sus presas por los callejones del pueblo, en los potreros, entre los matorrales.

El hecho

Aparece en la puerta del potrero, donde Angelina canturreando ordeña la vaca pinta. Se le va por detrás sigilosamente; la asalta. Vuelca el cubo y la leche se derrama. La ciñe fuertemente, forcejean; la derriba. Angelina se defiende lo mejor que puede ¡Ah carajo, me salió cerrera! No profiere ni un grito, ni un quejido cuando Juan Pedro la monta. Así como vino se fue callado y satisfecho.

La venganza

No te refugiaste en tu penuria. Ni una lágrima derramaste. A Juan Pedro no lo volviste a encontrar en meses. No obstante diste una vuelta por la manga de coleo. Allí estaba, rodeado de mujeres y lleno de cintas. Te acercaste, le pusiste un listón y le diste un beso. ¡Te espero esta noche en el potrero! La encontró dispuesta para cita.¡Viste que si te gustó! alcanzó a decirle, mientras la manoseaba y besaba ardientemente. En el momento más desprevenido agarró el palo y asestó el golpe. Un segundo intento remató el propósito. Lo arrastró hasta el corral y lo dejó allí tirado. Trajo la yegua; la enlazó, el otro cabo de la cuerda lo enredó en las piernas del hombre. Un fuetazo en la grupa bastó para que el animal comenzará a relinchar y patear. Varias veces pasó por encima del cuerpo. Después de observar todo el espectáculo y borrar los indicios, cerraste la talanquera y regresaste a tu casa.


El epílogo

Al día siguiente la noticia en el pueblo corre como pólvora. Juan Pedro tuvo un terrible accidente en la doma. ¡Una potranca le ganó la partida!


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(1) Rómulo Gallegos: Doña Bárbara. Capt. VIII.

Caracas, 2000

Ilustración sacada de la Web.

Al trote.





Mens sana y corpore sano

Esa mañanita despuntando el alba, después de enfundarse en su mono deportivo salió a trotar al parque como de costumbre. Los trotadores se dan los buenos días con gestos o sonrisas, para no perder ni el tiempo ni el ritmo del trote. Caros Luis comenzó su rutina de calentamiento. Se sentía en plena forma -en su grupo lo llaman El cincuentenario- pues aparte de ejercitarse religiosamente, cuida su dieta y limita sus excesos que por lo mismo ya habían dejado de ser tales. Luego de una breve rutina de calistenia hizo un atado con la toalla para envolver los lentes, la colocó debajo del árbol – que siempre usa como punto de referencia en su recorrido- y arrancó por una calzada ya congestionada con tantos asistentes que como él, practican la moda del “jogging”.Voy a tener que cambiar de rutina. Esto se está volviendo un Poliedro cualquiera, masculló molesto.

Tendría unos veinticinco minutos de carrera, cuando sintió un roce y un ¡Disculpe!. Atinó a sonreír a un joven con audífonos, que lo rebasa. Carlos Luis observó en su bolsillo trasero el bulto de una cartera masculina. Instintivamente tocó el suyo y no palpó nada. Se desconcertó; de inmediato el asombro se trocó en rabia ¡Ese desgraciado me quitó la billetera! ¡Epa tú, párate! El chico impertérrito continuó su veloz carrera…

Carlos Luis se lanza en su persecución. Agobiado por el esfuerzo –lleno de ira- le da alcance. Lo jalonea por la sudadera. El joven dado el sorpresivo ataque no atina a defenderse... Carlos Luis lo golpea con rabia, lo lanza al suelo, lo patea; mete la mano en el bolsillo y extrae la cartera. El chico se incorporó como pudo a causa de la golpiza y no alcanzó a ir tras el agresor, por recoger su maltrecho “walkman”.

Bufando y maldiciendo, llega al sitio donde están sus pertenencias; se tercia la toalla al cuello, se enjuga el sudor y se pone los lentes. Molesto reniega y jura que nunca más vendrá al Parque del este ¡Malditos rateros de mierda! Mascullando improperios llega a donde vive. Abre la puerta de su apartamento y ¡oh sorpresa! Allí sobre la repisa de la entrada, está su billetera.

Caracas, 1999

Ilustración sacada de la WEB.

29 enero, 2007

Frente a mí misma.



Aquí estoy en El Prado -no es para menos- dada mi alta prosapia; sonreída, recostada provocadoramente sobre almohadones en mi canapé. Los brazos detrás de la nuca soportan mi cabeza. Desenfadada, a la espera que vengan a extasiarse con mi belleza.

Soy doble y soy única. No por error, ni por pudor, como dice la conseja. ¡Francisco y yo jamás nos llevamos por tales pareceres! El lo quiso así, lo hizo adrede -como una travesura- a manera de trompe-l'oeil. Yo frente a mí misma. Acertaron con la intención del pintor. Estoy colocada de forma tal que si te paras frente a mi y miras a un lado, me verás desnuda y del lado opuesto aparezco vestida. Algunos prefieren detenerse en mi cuerpo: admirar mi piel, mis axilas, mis turgentes pechos, la concavidad de mi vientre, mis piesecillos. ¡Ah Paco, como me conocías! Los mas pudorosos me prefieren trajeada. Entonces se recrean en los finos detalles y el colorido del traje goyesco ...

Aquí viene a contemplarme un tropel de seres de todas las épocas y edades: unos rubios altos, otros morenos fornidos y unos bajitos de ojos rasgados que portan un sinnúmero de extraños aparejos. Hablan idiomas que desconozco, pero sus rostros bien que reflejan el deleite que les causo. Todos concuerdan -eso sí que lo entiendo- me lo dicen sus ojos; vestida o desnuda, ¡Soy muy maja!



Caracas, mayo 2003
Ilustración: Goya

02 enero, 2007

Consumismo.


Cualquiera cree que hacer un mercado es cosa muy sencilla. El que así piensa nunca a hecho mercado en un país del llamado primer mundo. A ver si me explico. Nosotros, habitante del inframundo –hace ya tiempo que dejamos de pertenecer al 3ro.- cuando vamos a hacer unas compras, compramos lo que se consiga, así literalmente.
Montones de veces vamos buscando algún producto y por arte de birlibirloque éste ha desaparecido del mercado y debemos conformarnos o por comprar un sustituto, o por no adquirir nada.

Ir a un auto mercado en el primer mundo es toda una experiencia. Aparte de entrar al verdadero templo del consumismo. El comprador no habituado a la avalancha de productos que allí se expenden, termina por marearse o como mínimo agotado. Siempre acaba gastando más de lo estipulado ya que las tentaciones están por doquier. Fíjese si no....

Buscar mermelada es toda una aventura. Aparte de que hay tarros y tarritos: de vidrio, plásticos o de cerámica bellamente decorados, o en tubos cual pasta de diente. Puede usted conseguir mermeladas procesadas naturalmente –sin aditivos químicos- envasadas al vació, con una inimaginable gama de sabores y mezclas: piña con manzana, melón con patilla, cambur con fresas, manzana con rábano. Con azúcar y sin -para diabéticos- para reumatosos, para los cardíacos. Bien molidita –para los sin dientes- en trocitos, en trozotes, con pasitas o sin, etcétera. ¡A la final a usted ya se le olvidó cual sabor andaba buscando! Ni le cuento del proceso de selección que hay que hacer para comprar un piche kilo de arroz... De paso, parece ser que esos países tan avanzados aún no se avienen a eso del sistema métrico decimal. Ya por allí comienza la complicación para nosotros -deficientes mentales- habituados al gramo, medio kilo y kilo. Hay arroz de todos tipos y colores: arroz salvaje, arroz picado, grano entero, grano gordo, grano largo. Arroz pa´ paellas, arroz para hervir solito –a lo chino- arroz salvaje, arroz enriquecido. ¡A nosotros con arroz empobrecido nos basta!

Como todos los negros tomamos café -según canta Mamá Inés- me gusta saborear mi cafecito mañanero y salí en busca del preciado grano. Siempre considerando que los de allá –en el norte- lo que toman es agua sucia. Nunca como el cafecito que preparamos nosotros colado en media. ¡Craso error!

Me metí en un expendio especializado en estos menesteres -el globalizado Starbucks- que por supuesto además del café, vende toda la parafernalia y adminículos inimaginables para hacerlo: cafeteras, filtros, tazas, pocillotes, pocillitos, cucharitas y pare usted de contar. Cada uno de ellos mas bello y delicado que el otro. En vitrinas exhibidos los diversos tipos de granos: sin tostar, a medio-tostar, bien tostado. ¿De dónde? De Java, de Colombia –el más conocido- de Brasil, de Costa Rica, de Gabón, de Arabia, así ad infinitum. Yo ingenua, me puse a buscar café venezolano que por desgracia ni saben que existe. (De milagrito saben que de Venezuela salen a la palestra mundial unas lindas chicas que luego se convierten en misses y es como quien dice, cuando se transforman en seres humanos de verdad.) Bien, sigamos con el café...

Para colmo todo esto en mi precario inglés ¡Jolines! Me sentí cual cucaracha. Ahora viene el segundo round contra la máquina. ¿Cual botón apretar? Negro, marrón, cappuccino, machiatto, con panna o sin, con canela. ¡Más de una docena de botones! ¿Qué es esto, una dispensadora de café o una máquinita de juegos?

¿Quién dijo que éstos no saben tomar café? Precisamente la máquina después de leer las instrucciones en inglés y pulsar varios botones equivocados, me deparó el mejor cafecito negro –por cierto Costarricense- aromático y con sabor, que me he tomado en mi vida.


Vancouver, 2002

Ilustración sacada de la WEB.

Vida y vino.


En la vida hay dos tipos de personas, las que hacen vino y las que sólo lo beben...

Las que hacen vivo, participan de la siembra, la recolección y la maceración del mosto. Es decir la bacanal dionisiaca llamada vendimia. Luego vendrá la colada, envasada, y trasegada a los barriles. Después a esperar la maduración de la bebida para ser catado, aprobado, finalmente envasado y disfrutado en la mesa. En otras palabras, estas personas disfrutan apasionadamente de todos los pasos conducentes a obtener un producto final.
En cambio los otros, los que se conforman con beberlo no asumen riesgos y van directamente al producto. Lo disfrutan claro está, pero se pierden todo el resto.

Cuando a las persona que elabora el vino el producto final les sale defectuoso, es decir se les agria el vino, lo desechan y le queda la experiencia para hacer otro producto más perfectible. Si el producto final sale óptimo, continúan con su producción y mejoramiento de la calidad.

A los últimos a los que solamente beben vino, les puede quedar la embriaguez y el gusto de haberlo saboreado, Si el vino les hizo bien continuarán bebiéndolo y hasta quizá conformen una bodega aceptable. Si por el contrario les cae mal sufrirán tremenda resaca y no lo tomarán nunca más.

Así en la vida hay quienes disfrutan la vendimia y quienes sólo beben el vino... Los primeros viven una vida más arriesgada -lo apuestan todo- pero mucho más enriquecedora. Los últimos viven una vida más segura pero llena de carencias, conformista y monótona.

Parafraseando a Cicerón, a las personas les sucede como a los vinos: "Los buenos con el tiempo mejoran. Los malos se agrian".




Salud...!


Caracas, 2003

Ilustración de la WEB.